Un día nuestros sueños nos llevaron de vuelta a Canfranc...

... recordé mis primeros esquís en Candanchú, mis primeros campamentos en Canal Roya, mis primeros pasos como monitor de tiempo libre en la casa de colonias junto al río, mis primeras escaladas en el Coll de Ladrones. Cuántos primeros pasos en un mismo lugar. Pero sobre todo recordé aquel olor a aceite quemado de los trenes en la estación, su vestíbulo, la gente subiendo y bajando del tren, sus largas y agradables cuatro horas desde Zaragoza, montañeros, esquiadores...cómo ha cambiado todo, ¡qué abandono!
Por un momento entristecí mientras se desvanecían aquellas imágenes, como si del color pasasen al blanco y negro. Sentí la necesidad de hacer algo, y así fué. Ahora subo casi todos los fines de semana; veo como la Estación se transforma, me manifiesto por la reapertura del Canfranc, paseo por sus montañas, observo su naturaleza, fotografío sus paisajes, convivo con sus gentes y vuelvo a deslizarme por su nieve.
Pero lo mejor es que todo ésto no lo hago solo, sino con mi mujer y mis hijos. Y contagiamos a familiares y amigos. ¿Te contagias tú también?

23 jul 2023

A MODO DE DENUNCIA

 En los últimos años el turismo de montaña ha crecido exponencialmente, pero los humanos no estamos preparados ni concienciados para adentrarnos en el medio natural sin dejar nuestra huella. Cuanta más información hay, menos caso hacemos. El tiempo es oro y no nos podemos permitir perder unos segundos que no vayan dedicados a la foto para nuestras redes sociales o ese tiempo que va en detrimento de nuestra marca en el crono de nuestro GPS.

 Todos venimos a la montaña buscando imágenes como éstas...

     


... Pero desgraciadamente, cada vez hay más imágenes como éstas...




 Sí, son imágenes desagradables para subir a un blog, pero es la realidad de todos los caminos y pistas de nuestras montañas. Por esto, para quien lo lea y pueda a su vez trasladarlo, quiero utilizar esta entrada para DENUNCIAR esta situación cada vez más habitual, y a la vez dar alguna pequeña idea para evitarlo en lo posible.

 Estas fotografías no son mas qué una mínima parte de las que podría haber sacado en un paseo de 2 horas por los caminos cercanos a Canfranc Estación. Pero es lo que está ocurriendo en todo el Pirineo.
 Quizás el aumento del turismo en Canfranc por la atracción de la Estación Internacional lleve consigo que lleguen personan no habituadas a convivir con la naturaleza (por no decir sin respeto alguno al entorno natural).

- Para aquellos que salen a correr o pasean con sus perros por la montaña: 
Puedo entender que a veces nuestra mascota se aleja de nuestro lado y no sabemos si hace sus necesidades lejos de nuestra vista, pero para eso somos sus dueños, para estar atentos. Atentos a que no ataque o incomode a otras personas o mascotas, y por supuesto, atentos a sus necesidades. Y muchos pensarán - "si es biodegradable"- Exacto, así es, es biodegradable, y a la vez muy desagradable.  Desagradable la imagen en medio del camino, su olor, y sobre todo si algún otro usuario de nuestras montañas llega a pisarlo. Por eso, no desearía que uno de estos descuidados dueños de perros pisasen uno de estos "regalos", de los grandes, y de otro perro que no fuese el suyo, impregnando su casa de ese aroma tan particular. De verdad que no es mi deseo.
 En lugar de eso, lo que deseo es que pierdan 5 segundos en recoger el deshecho con su bolsa correspondiente o como mínimo, tomar una pequeña rama del suelo y alejarlo de la pista o el camino lo más posible, hacia una zona difícil de transitar.

- Para aquellos que comen en el monte:
Por supuesto que es maravilloso parar en un lugar con buenas vistas y tomarse un respiro a la vez que reponemos fuerzas con un tentempié y apagamos nuestra sed. O comer con buena compañía unos bocadillos en una hermosa pradera junto al río. Y seguiría siendo así para los siguientes visitantes si no fuesen recibidos por un envase de plástico vacío, una lata de bebida, una bolsa con restos, cáscaras de mandarina, pieles de plátano o papel de aluminio arrugado en una bola.
 Todo lo que subimos para comer o beber, pesa mucho menos al bajar. Debemos llevar siempre con nosotros una bolsa para bajar los restos de basura hasta un contenedor. Las pieles, cáscaras o huesos de fruta son biodegradables e incluso se los comen algunos animales, pero si no los bajas (que es lo más correcto) Al menos que no se vea. 
La mayoría de nuestros deshechos estarán allí cuando ya no estemos nosotros:
El vidrio, además de poder producir un incendio desastroso, tarda en desaparecer unos 4000 años. El mercurio de unas pilas puede contaminar hasta 6000 litros de agua. Una bolsa de plástico tarda en degradarse 150 años, y una botella unos 1000 años. Las toallitas húmedas aguantan unos 100 años, y los bastoncillos unos 300. Las compresas íntimas tardan cerca de 300 años en degradarse.
Las materias que menos tardan son; el aluminio, que tarda unos 10 años en oxidarse y convertirse en óxido de hierro, pero la pintura y el barniz de las latas ralentizan bastante más su descomposición. El papel y el cartón sin tratamientos tardan una media de 1 año en descomponerse, y los residuos orgánicos aproximadamente un mes.

- Y para los que hacen sus necesidades:
Hay que salir de casa con todo hecho, especialmente las "aguas mayores". Y por supuesto que será inevitable que en algún momento toque evacuar, pero al menos tomemos algunas consideraciones.
Para las "mayores" que suelen ser menos, en primer lugar, evitemos beber agua en el monte (llevémosla embotellada) y si es indispensable, tomémosla en fuentes o arroyos con una corriente continua, nunca en aguas estancadas ni ríos cercanos a prados. Tampoco abusemos de los frutos del bosque, especialmente de los que no tengamos total seguridad. Así evitaremos movimientos intestinales no previstos. Pero cuando toque, por favor, apartémonos unos cuantos metros del camino, hagamos un pequeño hoyo, y al terminar tapamos todo con tierra abundante y si puede ser pongamos una piedra grande encima para que no se desentierre.
Para las "menores", igualmente apartémonos del camino y en la medida de lo posible, no utilicemos pañuelos de papel para secarnos, la ropa interior soportará un par de gotas hasta que al llegar a casa nos duchemos y echemos todo a lavar. Para aquellas (sí, me dirijo al público femenino por causas evidentes) que se mojen un poco más como para necesitar secado a base de toallitas o pañuelos de papel, existen bolsas "Zip" que cierran herméticamente para depositar estos papeles y evitar que humedezcan otras cosas de la mochila por contacto.

Posiblemente aquellos que dejan el papelito en el monte sean los que después se quejan del excremento del perro de otro y viceversa, el dueño despreocupado del perro cagón despotricará de aquellos que dejan el papelito de la "última gota" en mitad del camino.


RESPETEMOS NUESTRAS MONTAÑAS

16 ago 2021

TRAVESIA POR LADERA ESTE DE ARAÑONES AL IBON DE IP (NOCHE EN BUENAVISTA)



 Esta es una bonita actividad para realizar con tu hij@ adolescente que ya puede llevar su propia mochila con algo de peso y está acostumbrado a caminar por la montaña. 

 En nuestro caso organizamos una salida, con noche de por medio, para pasar unas horas padre-hijo en el monte y vivir una experiencia distinta.

  Aprovechando que el refugio de Buenavista está rehabilitado para pernoctar desde hace unos cuantos años, planeé subir por la tarde desde la pista de Picauve por la caseta de la cueva, caseta del vasco y fuente Elvira para llegar al atardecer al refugio y al día siguiente cruzar hasta el final del carretón para ir hasta el ibón de Ip, terminando con la vuelta bajando por la margen izquierda del carretón (si miramos desde arriba).

 Hay que tener en cuenta que algunos tramos se hacen exigentes en la subida al llevar alrededor de 10 kg a la espalda. También hay que destacar que el camino entre el refugio de Buenavista y el final del Carretón cruza un barranco por donde hay que extremar las precauciones al estar el terreno algo descompuesto. Sólo se encuentra agua en Fuente Elvira.

 Partimos alrededor de las 16:15 h desde el puente que da acceso a la pista de Coll de Ladrones y enseguida tomamos el desvío del sendero que sube a la casita blanca, que alcanzamos en aproximadamente 15 minutos. Aunque eran unas horas de mucho calor, toda la primera parte de la subida se realiza por bosque, lo que la hace bastante agradable. 

Caseta de la Cueva
 Pasada la casita blanca y unos metros más arriba por la pista de Picauve, sale un sendero a la derecha que indica caseta de la cueva a 1h 20 min, (Si seguimos por la pista unos 25 minutos, justo a la entrada del circo de Picauve, sale también otro sendero para subir a la caseta de la cueva 40 min, caseta del vasco 2h 45 min y Fuente Elvira 2h 45 min). Nosotros cogimos el primero para dejar la pista a un lado y tras 1h 5min de agradables zigzags llegamos a la caseta de la cueva, donde hicimos una primera parada para hidratarnos.

 En la pared de la caseta veremos una indicación para seguir hasta la caseta del Vasco donde dice "20 muretes". Quien puso esta señal o no los contó muy bien o simplemente quería dar un toque de optimismo, porque en todas las veces que he pasado por aquí he perdido la cuenta pasados los 30. Lo que hay que tener en cuenta es el tiempo que hay entre un punto y otro, que en nuestro caso fue de 1h 10 min. En la caseta del Vasco se une este sendero con el comentado anteriormente que sale desde el circo de Picauve y pasa por la fuente de los ingenieros.

Caseta del vasco
 Apenas paramos en este punto a descansar más que para fotografiar al primer sarrio de los muchos que vimos a posteriori, Continuamos hacia Fuente Elvira, tramo que se nos hizo muy cuesta arriba al no haber descansado apenas y porque son 45 minutos en los que se sigue subiendo pasando una zona algo más expuesta al haber salido del bosque. Una vez en Fuente Elvira, el agua refrescante y las maravillosas vistas nos dan un último empujón para tras otros 15 minutos plantarnos en el Refugio de Buenavista, que va a ser nuestro hogar durante unas horas.

Fuente Elvira
 En el refugio compartimos estancia con otra pareja padre-hijo que realizaban una actividad parecida. Repartimos las literas (hay 4) y el espacio para poder guardar distancias por esto del Covid. Tras fotografiar el atardecer sobre las 20:30h, nos cambiamos, hicimos nuestros Yatekomo en el infiernillo y cenamos sobre las 21:30 h, Y con algo de abrigo y los aislantes salimos al exterior a deleitarnos con las vistas nocturnas sobre Canfranc, y la lluvia de estrellas (Perseidas) que casualmente eran en esos días de agosto y marcaron unos momentos inolvidables a 2130 m. A las 23:00 h nos retiramos a nuestros respectivos sacos.

Canfranc desde Buenavista
 A la mañana siguiente, con poco descanso sobre esas duras tablas de las literas, nos levantamos poco antes de las 7:00 h para tras recoger y desayunar un poco ponernos en marcha en dirección al final del carretón de Ip, no sin antes encontrarnos con otro grupo de sarrios que nos observaban vigilantes y se lanzaban al abismo del barranco como si nada. Salida 7:35 h.

Refugio de Buenavista
 En la pared exterior del refugio hay indicaciones acerca de la bifurcación que encontramos a los 150 m. A Canfranc hacia abajo, camino que va a enlazar con los que suben al carretón desde la primera parte de la pista de Picauve. Y hacia La Moleta y el final del Carretón por el camino ascendente. Tomamos este segundo. Es un sendero que cruza un expuesto barranco y el cual hay que ir siguiendo por las marcas amarillas y blancas del PR, ya que tiene partes con la piedra algo descompuesta, por lo que debemos tomarlo con calma y paso a paso hasta alcanzar una zona mas verde y cómoda. En esta parte pudimos fotografiar algunos grupos de flores de nieve (Edelweiss). Eran las 8:00 h aproximadamente.

Edelweiss
 A las 8:35h (tras 1 hora desde la salida del refugio) llegamos al Final del Carretón de Ip, donde sale el sendero que sube a la Moleta, la pista que lleva al Ibón o embalse de Ip y el sendero de bajada a Canfranc Estación. Dejamos la visita a las instalaciones del carretón para la vuelta y tomamos la pista de 5,5 Km que lleva al Ibón de Ip, un lago natural de montaña represado en los años 70 para llevar el agua a los pueblos, de ahí que se le denomine también embalse de Ip.

Ibón de Ip
 La pista, bastante expuesta al sol, nos deja imaginar cómo llevaban los materiales para la construcción de dicha presa, pero está muy deteriorada por el paso del tiempo y las inclemencias meteorológicas. En aproximadamente una hora se llega al ibón, una zona donde se pueden observar bastantes familias de marmotas. Aquí descansamos y nos tomamos nuestro tiempo antes de acometer el regreso. Las vistas del circo con las cimas de Collarada, la pala de Ip, punta Escarra... es impresionante.

El viejo Carretón y el refugio
al fondo
  Ya bien descansados aunque con los hombros doloridos del peso, partimos de regreso a las 10:40 h, volviendo sobre nuestros pasos por la pista, aunque, si se tiene vehículo en Canfranc pueblo o te recogen, se puede bajar por el barranco de Ip, a elegir entre dos recorridos similares, por la Besera o por la Solana. La hora de pista no nos la quita nadie, y antes de tomar el camino de bajada a Canfranc Estación visitamos las instalaciones del carretón para entender cómo se construyó todo aquello y lo que ha quedado de aquella parte de la Historia.

Túnel en el descenso
Comenzamos a bajar el sendero rompepiernas sobre las 11:50h. Un sendero algo farragoso en su parte alta, en la que hay que ayudarse de algunas grapas de hierro colocadas para tal efecto y que va minando nuestras rodillas a causa del gran desnivel que se desciende, además del peso de nuestras mochilas. Tras hacer algún descanso, nos plantamos en la fuente del Ayuntamiento a las 14:15h, justo para una ducha en casa, comer y una buena siesta reponedora. 
 Una experiencia inolvidable con mi hijo.


OTRAS FOTOGRAFIAS

20 muretes???

Primer sarrio cerca de la caseta del vasco



Atardecer en Buenavista

Otra...

Candanchú acechado por las nubes

El refugio queda atrás (en el saliente)

Barranco de Ip coronado por Collarada

Otra...

Elige el camino

Las viejas vías del carretón




27 feb 2021

LEYENDA DE LA MORA DE OZA (O LA SERPIENTE DE SIRESA)

  En la comarca de la Jacetania, muy cerca de Hecho, se encuentra la pequeña localidad de Siresa, que alberga una de las grandes joyas del Románico, el Monasterio de San Pedro de Siresa, que data de los siglos XI al XIII. 

  Su ubicación en puertas del conocido espacio natural de La Selva de Oza, que a su vez forma parte del Parque Natural de los Valles Occidentales, hace que quede expuesta a un montón de historias de índole popular. Y una de las más conocidas, es la leyenda de "La Mora de Oza".


  Cuenta la leyenda que hace unos cientos de años, en una cueva de la Selva de Oza, habitaba una mora, practicante de brujería y artes mágicas, que se dedicaba a sustraer y acumular todo tipo de vasijas y objetos sagrados de iglesias y monasterios.

  Un día de verano de no se sabe que año, un pastor de Siresa cuidaba su rebaño que pastaba en los prados altos de Oza cuando sin quererlo se encontró ante la entrada de una profunda cueva de la que salían extraños sonidos tintineantes, (como cuando el viento mueve las campanas feng shui que se cuelgan en las ventanas en China). El pastor entró entre sigiloso y atemorizado, recorriendo apenas unos metros. Sobre una de las paredes de la cueva se mezclaban brillos y sombras, lo que todavía causó más temor en el joven pastor. Decidió detenerse y darse la vuelta, pero en el primer paso atrás que dio, su pie golpeó algo metálico. Intrigado por saber que era aquel objeto, se agachó lo suficiente para poder distinguir en aquella oscuridad que se trataba de un cáliz. Pero no era cualquier cáliz. El pastor reconoció el escudo de armas del conde Aznárez, que fue señor de aquellas tierras, así que lo cogió y lo introdujo en su alforja para devolverlo al lugar de donde fue sustraído.

  El ruido metálico al golpear el cáliz llamó la atención de la mora, habitante de aquella cueva, que se encontraba limpiando y disfrutando de la belleza de sus tesoros robados. De un salto se puso en pie y salió corriendo despavorida hacia la entrada de la cueva. Observó al pastor a lo lejos corriendo colina abajo, dejando atrás a su rebaño custodiado por su viejo perro mastín. La bruja mora enfurecida aceleró e incrementó sus zancadas recortando cada vez más la distancia con el joven. Éste se percató de ello y también aceleró, aunque cada vez más aterrado ante la posibilidad de que le diese alcance antes de llegar al pueblo. Así que el pastor pensó que la única salvación era refugiarse en el monasterio de San Pedro, bajo techo sagrado y protegido por el Santo.

  Con la lengua fuera y empapado en sudor, cuando apenas lo separaban cincuenta metros de la bruja, el pastor consiguió atravesar el portón de la iglesia del monasterio y lo cerró tras él dando un portazo. La bruja mora se plantó ante allí en menos de un segundo dándose con ella de bruces, lo que la enfureció todavía más. Su furia la hizo transformarse en una gran serpiente que golpeó la bancada de piedra con toda su fuerza antes de marchar, dejando su huella para advertir a todos los vecinos de su poder, para que nunca más nadie se atreviese a acercarse a su morada y mucho menos quitarle sus pertenencias. Luego desapareció y nadie volvió a saber de ella.  


  Todavía hoy en día, si te acercas de visita al Monasterio de San Pedro de Siresa, podrás observar la bancada de piedra con la marca de la cola de la serpiente.