Un día nuestros sueños nos llevaron de vuelta a Canfranc...

... recordé mis primeros esquís en Candanchú, mis primeros campamentos en Canal Roya, mis primeros pasos como monitor de tiempo libre en la casa de colonias junto al río, mis primeras escaladas en el Coll de Ladrones. Cuántos primeros pasos en un mismo lugar. Pero sobre todo recordé aquel olor a aceite quemado de los trenes en la estación, su vestíbulo, la gente subiendo y bajando del tren, sus largas y agradables cuatro horas desde Zaragoza, montañeros, esquiadores...cómo ha cambiado todo, ¡qué abandono!
Por un momento entristecí mientras se desvanecían aquellas imágenes, como si del color pasasen al blanco y negro. Sentí la necesidad de hacer algo, y así fué. Ahora subo casi todos los fines de semana; veo como la Estación se transforma, me manifiesto por la reapertura del Canfranc, paseo por sus montañas, observo su naturaleza, fotografío sus paisajes, convivo con sus gentes y vuelvo a deslizarme por su nieve.
Pero lo mejor es que todo ésto no lo hago solo, sino con mi mujer y mis hijos. Y contagiamos a familiares y amigos. ¿Te contagias tú también?

24 ago 2012

AL IBÓN DE ISERÍAS

Nunca entenderé porqué tanta gente que se autodenomina montañera o amantes de estos valles y su entorno natural, tiene que subir un pequeño tramo de pista con el coche hasta el fuerte de Coll de Ladrones para evitarse quince o veinte minutos de camino desde Canfranc-Estación, donde el coche queda aparcado perfectamente en el parking junto al antiguo túnel ferroviario. Pero esta es otra historia...

Partimos desde el Antiguo Túnel de Canfranc donde dejamos el vehículo para tomar la pista hacia el Fuerte de Coll de Ladrones que parte a unos 200 m. a la derecha de la carretera tras cruzar el río Aragón por un pequeño puente. Podemos subir por la pista forestal (unos 25 min.) o por el sendero que sigue el GR 65.3 camino de Santiago tomando un desvío posterior a la derecha que nos deja tras superar la pendiente en unos 15 min.
Desde el Fuerte tomamos una pista que remonta el barranco a nuestra derecha hasta coger el sendero marcado GR 11 dirección Formigal, que va remontando una zona boscosa primero y un caos de rocas consecuencia de antiguos desprendimientos después. Con un ritmo ligero nos plantaremos a la entrada del Valle de Izas en unos 50 minutos aproximadamente. Desde aquí podremos distinguir las caprichosas siluetas del Campanal de Izas al fondo.
Siguiendo el camino bien marcado en las praderas del valle y en dirección a Formigal, nos toparemos en una excasa media hora con una roca bastante grande que sirve de encrucijada de caminos. Desde alli vemos a la izquierda la cascada de las Negras o de La Divina, un buen sitio para una excursión familiar, donde poder observar al Tritón pirenáico. Siguiendo recto nos dirigiríamos por la GR 11 hacia el collado de Izas, detrás del cual nos esperan las pistas de Formigal. Y a la derecha de la gran roca sale el camino que nos llevarà al Ibón de Iserías.

Como es allí a donde se dirige esta excursión, tras un breve descanso a la sombra de la roca, comenzaremos a subir las inclinadas praderas por su sinuoso trazado donde podremos deleitarnos y fotografiar (no arrancar) la escasa flor de nieve o Edelweiss. Esta es una zona con numerosos ejemplares que esperemos siga así mucho tiempo. Sólo con haber llegado a este punto y haber disfrutado de esta imagen, cualquiera podría darse la vuelta y llegar a casa con la satisfacción de un buen día de montaña. Pero nuestra meta no era esta y debemos proseguir el camino hasta alcanzar un farallón rocoso que nos obliga a dar un rodeo o "vuelta" para plantarnos en otra media hora aproximadamente en el Refugio de las Vueltas de Iserías a unos 1900 m. Desde aquí y mientras hacemos otro pequeño receso podremos disfrutar de preciosas vistas. Giraremos hacia la parte superior del circo para alcanzar un amplio collado a 2180 m. y tras un suave descenso llegaremos en otra media hora al Ibón de Iserías o de Samán (2130 m.) 

Un precioso circo glaciar coronado a la derecha por La Moleta con sus 2576 m. y La Tronquera a su izquierda con 2666 m. Las aguas de este ibón dan suministro, con las del Ibón de Ip, con las que se unen en la tubería, a la central hidroeléctrica de Canfranc. Total de la ascensión entre 2'30h y 3'00h, aunque en las indicaciones marquen hasta 3'30h. El descenso un par de horas tomándolo con tranquilidad para no forzar las rodillas. 


9 abr 2012

SERES DEL BOSQUE (MITOLOGÍA DE CANFRANC)


LOS MELANCÓLICOS.
Son los seres que realmente dan nombre al paseo que hay detrás de la estación. Se llaman así por la tristeza que les invade cada vez que los humanos arrancan una flor o cortan un arbusto.
Son del tamaño de un pulgar y dedican su vida a replantar el bosque. Son capaces de devolver la vida a una flor cortada con sus poderes mágicos.

 Hay quien dice que los ha visto un segundo, pues son muy rápidos y se camuflan entre las hojas caídas de los árboles. Viven en los huecos de los troncos y se alimentan de la resina de pinos y abetos.
Pueden vivir cientos de años, pero cada vez que un humano arranca una flor de su bosque, uno de ellos enferma y sólo sanará si un Melancólico devuelve la vida a otra flor.


                                        LOS CARGATES.
Son seres del tamaño de una nuez y viven en barranqueras y arroyos. Son una mezcla de humano y anfibio y son amigos de ranas , tritones y salamandras.
Necesitan del agua para vivir y se encargan de filtrar y limpiar el agua de arroyos y manantiales.
Su jefe se llama Epifanio y cada vez hay menos porque los glaciares de las montañas están desapareciendo y los barrancos se están secando.
Se alimentan de musgo y pan de rana.



LAS ESTIBELLAS.
Se llaman así porque los habitantes del valle decían de ellas que eran muy estiradas y bellas. Son del tamaño de un gorrión y están a caballo entre un pájaro y una mariposa. Son difíciles de ver porque sus oídos pueden distinguir el ruido de un humano a mucha distancia y huyen revoloteando en cuanto lo sienten.
Se alimentan de la savia de los árboles y de la clorofila de sus hojas, y cuando se juntan cuatro o cinco pueden batir sus alas con tanta fuerza que provocan los vientos del valle, unas veces para limpiar el aire y otras porque se enfadan con los hombres.



LAS CUCAS.
Son mitad mujer, mitad sarrio, y aunque son algo más pequeños que éstos, son más rápidos y ágiles.
Viven en las cimas más altas del valle, en zonas rocosas y escarpadas y sólo salen cuando el sol se pone para vigilar desde arriba a los hombres que cometen sus fechorías en la oscuridad de la noche. como cazadores furtivos, pirómanos...




LOS PICA-UVES.
El abrupto paisaje de Canfranc-Estación no es algo casual. Desde tiempos muy remotos existen en el valle unos seres diminutos que cabrían en un vaso de agua. Mientras los humanos duermen se agrupan cientos de ellos para picar las rocas y formar preciosos valles en la montaña. De ahí el nombre que recibieron de nuestros ancestros; los Pica uves, pues los valles que construyen tienen esa forma. Viven bajo tierra y tienen una vista muy reducida pero sus enormes narices les permite distinguir todo lo que les rodea por su olor, igual que los topos.